aría Santos Valdivielso, Burgalesa de 64 años, nos relata hoy los recuerdos que tiene de su pueblo natal, Madrigal del monte. Limpiadora de hogar y madre de 5 hijos abandono el pueblo por trabajo, pero aun recuerda la juventud que paso con sus hermanos, sus fiestas, etc.
¿Qué podrías decirnos de Madrigal del monte?
Pues no se… es el pueblo donde nací. Yo y todos mis hermanos. Estuve viviendo allí una temporada antes de venir a Burgos. De vez en cuando vuelvo de visita y les enseño el pueblo a mis hijos para que vean donde nació y creció su madre.
También lo recuerdo porque es allí donde estudie y pase los primeros años de mi vida. Recuerdo a los mozos tirando a los forasteros al pilón y algunas historias parecidas que me contaron cuando era pequeña.
Si tuviera que hacer una guía turística para su pueblo ¿Cómo lo definiría en el folleto?
No se… Se puede decir que es un pueblo pequeño y my acogedor. Las gentes son muy amables y a mi parecer es un pueblo bonito, tenemos una iglesia con un retablo precioso y la ermita de la Virgen de la Yedra también es preciosa, sobre todo ahora que ha sido reconstruida.
¿Cuánto tiempo estuvo viviendo en el pueblo y por qué se marcho?
Pues unos 16 años. Después tuve que buscar un trabajo. No podía quedarme más tiempo en casa de mis padres sin llevar algo de dinero, y no había mucho trabajo en el campo. Las tierras que teníamos las cuidaban mis padres, así que decidí ir a la ciudad, que no estaba demasiado lejos del pueblo. Allí podría encontrar un buen trabajo para ganarme la vida. Cuando llegue aquí me puse a trabajar como mujer de la limpieza y desde entonces sigo en la misma casa limpiando.
Tengo entendido que en el pueblo se celebra una romería para la virgen de la Yedra cada 50 años ¿Recuerda la última romería?
¿La última? Sí, claro. Fue solo hace cuatro años. Después de la procesión de subida de la virgen de la Yedra a la ermita y de la misa que se celebro al aire libre tuvimos pinchos y bebida a cargo de los jóvenes de Madrigal y de los pueblos de alrededores que también van a la romería. Por la noche hubo verbena hasta tarde. Fue un gran día donde estuvimos casi toda la familia reunida.
¿Y de la anterior romería recuerda algo?
Pues recuerdo haber ido (Ríe) y que era pequeña. Recuerdo que ese mismo día mí hermana pequeña celebró su comunión, de hecho la única foto que guardo de ese día es de mi hermana vestida de comunión delante de un gran grupo de gente que parece de la procesión. Es lo único que recuerdo, pero claro, en esa época tenía ocho o nueve años y ya han pasado más de 50 años desde entonces.
Realmente ha pasado mucho tiempo. ¿Por qué tanto tiempo entre romerías? ¿Hay alguna razón religiosa?
No que yo sepa. Solo sé que se lleva celebrando con los pueblos de alrededor desde hace tiempo. En la ermita del pueblo hay colocadas tres placas, una por cada romería que se ha realizado, la primera placa es de 1904 y la última, claro está, de 2004. Pero creo que se lleva efectuando desde antes. Lo único que, después de tanto tiempo, a ver quién te sabe decir porque se puso cada 50 años. Yo no lo sé, y mis hermanos tampoco. No es la primera vez que nos lo hemos planteado.
Una pregunta que sin duda le habrán hecho varias veces… ¿Por qué María Santos?
Bueno, mi madre tuvo 14 hijos de los cuales yo ocupo el número trece. Justo antes de nacer yo, uno de mis hermanos murió. Su nombre era Santos, y cuando nací decidieron ponerme su nombre, pero como era niña tuvieron que ponerme María delante. De ahí salió María santos, aunque todo el mundo me llama Marisa.
14 hijos…esos son muchos hijos… ¿Entrabais todos en casa?
Bueno, en primer lugar solo éramos 11 hermanos, tres de mis hermanos murieron, entre ellos el que me dio el nombre. Y aparte de eso, cuando yo nací algunos de mis hermanos mayores ya se habían ido de casa y algunos se habían casado ya. De hecho yo me llevo solo 5 años con una de mis sobrinas.
En esa época te casabas y te ibas de casa pronto porque tus padres no podían mantenerte mucho tiempo. Además era otra mentalidad, si no estabas casada a los 30 te veían como una solterona.
Y con tantos hermanos… ¿Cuántos sobrinos tiene Ud.?
Pues sobrinos carnales tengo unos 34, que con mis hijos suman un total de 39. Todo esto sin contar los sobrinos políticos ni sus hijos. Hace un par de años hicimos una reunión familiar y entre hermanos, primos y reprimos éramos unos 100. Llenamos el polideportivo del pueblo, y aun faltaba parte de la familia.
¿Sigue en contacto con sus hermanos?
Sí, claro. Nos solemos llamar de vez en cuando para contarnos las novedades. Además es muy curioso porque nos comunicamos por generaciones. Los que tienen edades cercanas se llaman más a menudo entre ellos que con los demás. Al final todos acabamos enterándonos de todo, es como una larga red de chismorreos familiares. (Ríe)
¿Os habéis ido todos los hermanos del pueblo?
No, todo no, pero si la gran mayoría. En el pueblo solo queda mi hermano Pedro, el mayor, y mi Hermana Clemencia, aunque ella también tiene casa en Burgos. Todos los demás vivimos en la ciudad, la mayoría en Burgos, aunque hay varios viviendo en el País Vasco, Logroño o Cantabria. Nos hemos dividido pero por una misma zona.
¿Sus hijos siguen interesados en ir a visitar el pueblo?
Creo que sí, cuando llega la temporada de las fiestas empiezan a preguntarme sobre cuándo vamos a ir y si tienen que llevar algo, quién lleva el coche, etc. Aunque yo creo que lo que más les gusta no es el pueblo, sino la fiesta que acaba saliendo en casa de mi hermana. Acabamos comiendo cordero todos juntos y luego, algunas veces, incluso nos ponemos a bailar, depende del día y de la fiesta que sea. Somos la verbena antes de la verbena (Ríe).
Y a usted ¿No le gustaría volver a vivir en el pueblo?
Ahora mismo no, todavía trabajo, además todos mis hijos viven en Burgos y tengo a mí cuidado a mi hija pequeña que está estudiando y todavía no se ha ido de casa. Aún así no me gustaría vivir en el pueblo mucho tiempo. Quizás un mes o dos en verano, pero no mucho más tiempo.
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