jueves, 29 de mayo de 2008

Un pueblo de artistas

170 m2, dos pisos, sistema de alarma, amplias habitaciones y unos vecinos muy silenciosos. El único problema es que se construyo hace más de cien años. ¿Cuál es la solución? Una buena mano de pintura.

Situada en la cima de un pequeño montículo, la ermita de la virgen de la Yedra destaca por encima de todo el pueblo. Con más de 100 años de vida ha visto pasar por sus muros a mucha gente y ha vivido al menos tres romerías dedicadas a su virgen. Desde el momento que fue trasladada al pueblo, han sido sus habitantes los que se han encargado de cuidarla y adecentarla.

En una breve descripción de la ermita podemos decir que está hecha casi completamente de piedra. Solo los refuerzos del techo y la segunda planta en la parte posterior de la iglesia creada para albergar a los hombres del pueblo están hechos de madera. En su parte frontal encontramos tres retablos de madera, uno en el centro y otros dos a los laterales. Estos retablos fueron en un primer lugar hechos por gente del pueblo, en ellos se ven escenas de la biblia como la llegada del espíritu santo representado por la paloma o la natividad.

Son estos retablos los que centran la acción del artículo. ¿La razón? Que hace bien poco han sido restaurados. La peculiaridad de este hecho es que la restauración ha sido llevada a cabo por los propios vecinos del pueblo, más específicamente por un grupo de mujeres aficionadas a la pintura.

Tratándose de unos retablos antiguos lo normal hubiera sido haberlos puestos en manos de expertos restauradores, como se hizo con los retablos de la iglesia o el retablo que aparece en la zona central de la ermita. ¿Qué es lo que llevo al pueblo a decidir pintar ellos mismos los retablos? Las opciones que parecen más factibles son, en primer lugar, la falta de dinero para enviar todos los retablos a un restaurador o, en segundo lugar, el pensamiento de que, como los retablos fueron creados por alguien del pueblo lo mejor era que los restaurara otra vez el pueblo.

Para ser sinceros me da igual las razones que realmente les llevaron a pensar que la mejor idea era la de restaurarlos ellos mismos, pues los resultados hablan por sí solos. La pintura se ve más viva, los dibujos son más claros y por fin se puede ver claramente al ángel de la anunciación antes irreconocible por el paso del tiempo. Se nota claramente que la restauración ha sido llevada a cabo por aficionados, pero también se ve que el retablo actual no dista demasiado del original. Esta nueva mano de pintura ha dejado los retablos como nuevos y listos para durar otros cien años como mínimo.

Sin duda la iniciativa de este pueblo ha sido muy positiva, pero aun así no debemos pensar que ésta deba ser trasladada a otros lugares. Los retablos deben ser cuidados, porque son pequeñas piezas de arte que representan nuestra cultura.

El pueblo en el que nací

aría Santos Valdivielso, Burgalesa de 64 años, nos relata hoy los recuerdos que tiene de su pueblo natal, Madrigal del monte. Limpiadora de hogar y madre de 5 hijos abandono el pueblo por trabajo, pero aun recuerda la juventud que paso con sus hermanos, sus fiestas, etc.

¿Qué podrías decirnos de Madrigal del monte?

Pues no se… es el pueblo donde nací. Yo y todos mis hermanos. Estuve viviendo allí una temporada antes de venir a Burgos. De vez en cuando vuelvo de visita y les enseño el pueblo a mis hijos para que vean donde nació y creció su madre.


También lo recuerdo porque es allí donde estudie y pase los primeros años de mi vida. Recuerdo a los mozos tirando a los forasteros al pilón y algunas historias parecidas que me contaron cuando era pequeña.

Si tuviera que hacer una guía turística para su pueblo ¿Cómo lo definiría en el folleto?

No se… Se puede decir que es un pueblo pequeño y my acogedor. Las gentes son muy amables y a mi parecer es un pueblo bonito, tenemos una iglesia con un retablo precioso y la ermita de la Virgen de la Yedra también es preciosa, sobre todo ahora que ha sido reconstruida.

¿Cuánto tiempo estuvo viviendo en el pueblo y por qué se marcho?

Pues unos 16 años. Después tuve que buscar un trabajo. No podía quedarme más tiempo en casa de mis padres sin llevar algo de dinero, y no había mucho trabajo en el campo. Las tierras que teníamos las cuidaban mis padres, así que decidí ir a la ciudad, que no estaba demasiado lejos del pueblo. Allí podría encontrar un buen trabajo para ganarme la vida. Cuando llegue aquí me puse a trabajar como mujer de la limpieza y desde entonces sigo en la misma casa limpiando.

Tengo entendido que en el pueblo se celebra una romería para la virgen de la Yedra cada 50 años ¿Recuerda la última romería?

¿La última? Sí, claro. Fue solo hace cuatro años. Después de la procesión de subida de la virgen de la Yedra a la ermita y de la misa que se celebro al aire libre tuvimos pinchos y bebida a cargo de los jóvenes de Madrigal y de los pueblos de alrededores que también van a la romería. Por la noche hubo verbena hasta tarde. Fue un gran día donde estuvimos casi toda la familia reunida.

¿Y de la anterior romería recuerda algo?

Pues recuerdo haber ido (Ríe) y que era pequeña. Recuerdo que ese mismo día mí hermana pequeña celebró su comunión, de hecho la única foto que guardo de ese día es de mi hermana vestida de comunión delante de un gran grupo de gente que parece de la procesión. Es lo único que recuerdo, pero claro, en esa época tenía ocho o nueve años y ya han pasado más de 50 años desde entonces.

Realmente ha pasado mucho tiempo. ¿Por qué tanto tiempo entre romerías? ¿Hay alguna razón religiosa?

No que yo sepa. Solo sé que se lleva celebrando con los pueblos de alrededor desde hace tiempo. En la ermita del pueblo hay colocadas tres placas, una por cada romería que se ha realizado, la primera placa es de 1904 y la última, claro está, de 2004. Pero creo que se lleva efectuando desde antes. Lo único que, después de tanto tiempo, a ver quién te sabe decir porque se puso cada 50 años. Yo no lo sé, y mis hermanos tampoco. No es la primera vez que nos lo hemos planteado.

Una pregunta que sin duda le habrán hecho varias veces… ¿Por qué María Santos?

Bueno, mi madre tuvo 14 hijos de los cuales yo ocupo el número trece. Justo antes de nacer yo, uno de mis hermanos murió. Su nombre era Santos, y cuando nací decidieron ponerme su nombre, pero como era niña tuvieron que ponerme María delante. De ahí salió María santos, aunque todo el mundo me llama Marisa.

14 hijos…esos son muchos hijos… ¿Entrabais todos en casa?

Bueno, en primer lugar solo éramos 11 hermanos, tres de mis hermanos murieron, entre ellos el que me dio el nombre. Y aparte de eso, cuando yo nací algunos de mis hermanos mayores ya se habían ido de casa y algunos se habían casado ya. De hecho yo me llevo solo 5 años con una de mis sobrinas.

En esa época te casabas y te ibas de casa pronto porque tus padres no podían mantenerte mucho tiempo. Además era otra mentalidad, si no estabas casada a los 30 te veían como una solterona.

Y con tantos hermanos… ¿Cuántos sobrinos tiene Ud.?

Pues sobrinos carnales tengo unos 34, que con mis hijos suman un total de 39. Todo esto sin contar los sobrinos políticos ni sus hijos. Hace un par de años hicimos una reunión familiar y entre hermanos, primos y reprimos éramos unos 100. Llenamos el polideportivo del pueblo, y aun faltaba parte de la familia.

¿Sigue en contacto con sus hermanos?

Sí, claro. Nos solemos llamar de vez en cuando para contarnos las novedades. Además es muy curioso porque nos comunicamos por generaciones. Los que tienen edades cercanas se llaman más a menudo entre ellos que con los demás. Al final todos acabamos enterándonos de todo, es como una larga red de chismorreos familiares. (Ríe)

¿Os habéis ido todos los hermanos del pueblo?

No, todo no, pero si la gran mayoría. En el pueblo solo queda mi hermano Pedro, el mayor, y mi Hermana Clemencia, aunque ella también tiene casa en Burgos. Todos los demás vivimos en la ciudad, la mayoría en Burgos, aunque hay varios viviendo en el País Vasco, Logroño o Cantabria. Nos hemos dividido pero por una misma zona.

¿Sus hijos siguen interesados en ir a visitar el pueblo?

Creo que sí, cuando llega la temporada de las fiestas empiezan a preguntarme sobre cuándo vamos a ir y si tienen que llevar algo, quién lleva el coche, etc. Aunque yo creo que lo que más les gusta no es el pueblo, sino la fiesta que acaba saliendo en casa de mi hermana. Acabamos comiendo cordero todos juntos y luego, algunas veces, incluso nos ponemos a bailar, depende del día y de la fiesta que sea. Somos la verbena antes de la verbena (Ríe).

Y a usted ¿No le gustaría volver a vivir en el pueblo?

Ahora mismo no, todavía trabajo, además todos mis hijos viven en Burgos y tengo a mí cuidado a mi hija pequeña que está estudiando y todavía no se ha ido de casa. Aún así no me gustaría vivir en el pueblo mucho tiempo. Quizás un mes o dos en verano, pero no mucho más tiempo.

Nos vamos de fiesta

Una buena manera de conocer a un pueblo es por sus gentes, y la mejor manera de conocer a sus gentes es salir de fiesta con ellos. Por eso hoy les mostraremos todas las fiestas, de enero a Diciembre, que se realizan en Madrigal del monte, un pueblo con encanto rural que nos abre sus puertas a la diversión.

Desde Enero a diciembre encontramos diversas celebraciones, ya sean religiosas o no, que le dan a Madrigal del monte un encanto especial. Desde una merienda de mozos subvencionada por el ayuntamiento a las típicas fiestas religiosas con pequeñas procesiones, todo se encuentra en este pueblo que no dejara indiferente a nadie.

Un buen comienzo de año.

Comenzamos el año con buen pie, el primer día del año es el día de sacarle las perras al vecino. Aunque este nevando o lloviendo el día de año nuevo es un día para jugar a las cartas, eso sí, hay que hacerlo en casa al calor de la gloria y con un vasito de jerez, que nunca viene mal para quitar el frio. A la hora de elegir un juego, este varía en función de la casa a la que vayas y de quien esté jugando. Alguno de los juegos de cartas más habituales en el pueblo son el descuidao no hay gloria, la brisca, la pichilonga o el chinchorro, que además son los mejores para “sacarte unas perras” y así poder comprar los regalos de reyes.

Pocos días después, el 6 de enero, se celebra el día de los reyes magos de oriente. En esta fecha, como en muchos otros lugares, los niños se levantan temprano para ver todo lo que les han traído sus majestades los reyes magos. Después de la inspección inicial todos los niños salen con sus nuevos juguetes a la calle a compartirlos con sus amigos y vecinos.

Ese mismo día los niños salen a pedir el aguinaldo por las casa. La forma más típica de conseguir algo de dinero es cantando algún villancico en la puerta de la gente, así que ese día el pueblo se llena de canticos navideños por todos los rincones.

Más tarde, en Carnaval, los mozos del pueblo se dedican a ir con sus disfraces de puerta en puerta pidiendo dinero. Después, los mozos, con el dinero que han sacado, se juntan y celebran una merienda. La mejor parte es que la bebida, normalmente vino, es gratis pues se la regala el ayuntamiento a sus mozos. La peor parte es que a esta merienda solo puedes acudir los mozos, dejando a las mujeres a un lado.

Llega la Semana Santa.

Acercándonos a la Semana santa y antes de empezar con las fiestas más religiosas se encuentra una fiesta pensada para los más pequeños del lugar. “el jueves de todos” se celebra el jueves anterior al primer día de cuaresma. Este día los niños del pueblo van pidiendo por las casas patatas, huevos y demás alimentos para hacer luego una gran merienda donde la estrella suele ser la tortilla de patata. Aunque este día el ayuntamiento no regale la bebida, al menos se cancelan todas las clases y los niños disfrutan de su tortilla de patata y su agua fresca del pilón sin tener que preocuparse de hacer la tarea.

Ya dentro de la Semana Santa los jóvenes son los protagonistas. Durante toda la semana se expone en la iglesia un gran mural echo por ellos en el que se representa a vida de Jesús. Desde su nacimiento hasta su muerte y posterior resurrección. Este mural es colocado en los laterales de altar y en la zona del retablo central formando un arco. Este mural se queda ahí hasta el domingo de resurrección, día en que, al anunciarse la resurrección de Jesús, es arrancado de su lugar por los mismos jóvenes que lo pintaron.

También ese día se hace una pequeña procesión llamada “el encuentro de Jesús con su madre”. La idea es realizar un pequeño arco del que se cuelgan rosquillas y chucherías. Ese arco será el que acompañe a la Virgen María en su procesión hacía el encuentro de su hijo.

Después de la misa pertinente en la que se arranca el mural con la vida de Jesús, los hombres y las mujeres se separan. Las mujeres se quedan en la iglesia con la virgen, y los hombres se van a la ermita a buscar a Jesús resucitado. Para el encuentro, que se hará en el centro del pueblo, las portadoras de la figura de la virgen son, habitualmente, mujeres que se han quedado viudas durante ese año o mujeres de luto en general. Estas mujeres van guiando a la procesión son sus canticos hacía el encuentro de Jesús que, mientras, desciende desde la ermita seguido por los hombres del pueblo que también van cantando. Una vez se encuentran en el centro del pueblo y la virgen ve a su hijo resucitado, se la quita el luto y con ella las mujeres que sostenían la figura dejan la virgen a otras que, o bien se hayan casado ese mismo año o bien vayan vestidas con colores alegres. Posteriormente las figuras de la Virgen y de Jesús vuelven en procesión hasta la iglesia donde permanecerán hasta el día de “nuestra señora de septiembre”.

Ese día también se rifa el arco que acompaña a la virgen durante la procesión, y con el dinero que se saca de la rifa las mozas hacen una merienda en contestación a la que los mozos hacen en carnaval.

El día de la ascensión de Jesús a los cielos es el día en que se celebran las comuniones en el pueblo. Todos los niños que hayan cumplido 7 años durante el transcurso de ese año celebran su comunión ese día. Luego, el día del Corpus, esos mismos niños que han hecho la comunión hacen procesión por el pueblo junto al cura. Además, durante la procesión, alguno de los habitantes del pueblo saca altares dedicados a Jesús o a la virgen para que el cura los bendiga.

Ya llega el calor.

Ya llega el verano y eso implica dos cosas, mucho calor y fiestas grandes.

En primer lugar tenemos la fiesta de “nuestra señora de agosto”, que se celebra el día 15 de Agosto, como el propio nombre de la fiesta indica. Ese día se hace misa en la ermita para la gente del pueblo y luego se hace una comida con todos aquellos que hayan pagado la entrada a la misma. Por la noche se suele hacer una verbena que dura hasta altas horas de la mañana.

El día siguiente es el día de San Roque y es el día de la fiesta grande. Además de la procesión de la cofradía de San Roque y Santa Bárbara, también se hace una gran fiesta a la que va todo el pueblo. Por la noche vuelve la verbena y otra vez a bailar hasta que el cuerpo aguante. Esta es la fiesta a la que más gente de fuera del pueblo se acerca. Esto ocurre seguramente porque es la más importante del año y la que implica bailar y beber, un elemento muy arraigado en los jóvenes de ahora.

En septiembre aparece otra fiesta importante, “Nuestra señora de Septiembre”, la natividad. Se trata de la patrona del pueblo y por ello es una fiesta importante. Ese día se celebra misa por la virgen en la iglesia. Después de la misa, la gente del pueblo lleva la imagen de la virgen en procesión hasta la ermita, donde se hace otra misa para la virgen. Al acabar la misa la virgen es devuelta a la Iglesia en otra procesión donde se va rezando el rosario.

Por último, y para finalizar el año, tenemos la fiesta de noche buena y navidad. En estas fechas se supone que cada uno está con su familia hasta la hora de la misa del gallo, momento en el cual todo el pueblo se reúne en la iglesia. Después de la misa y antes de que todos se vuelvan a casa a dormir, se hace una chocolatada, así todo el mundo entra en calor y coge el sueño. Una buena manera de acabar el día.

¿Cada 50 años?

Además de las fiestas mencionadas anteriormente, también tenemos que mencionar otra, la “Romería de la virgen de la Yedra”, que reúne cada 50 años a los habitantes de Cogollos, Valdorros, Montuenga, Madrigalejo del monte, Torrecillas, Tornadijo y Villamayor en Madrigal del monte.

Esta fiesta se hace en conmemoración de la virgen de la Yedra, patrona de todos los pueblos, y lo más destacado del día es la celebración de una misa en la ladera del monte de la ermita. Posteriormente se hace una procesión con los estandartes de todos los pueblos por la ladera.

Esta fiesta se celebra cada 50 años y no se sabe cuándo fue la primera vez que se celebro. La única pista fiable son las placas conmemorativas que están situadas en una de las paredes de la ermita. La primera data de 1904, la segunda de 1954 y la última de 2004. Nadie ha vivido lo suficiente para estar en más de dos romerías, cosa bastante normal cabe decir, y nadie ha sabido nunca si la tradición comenzó en 1904 o si hubo alguna antes.

A la hora de definir el día exacto de su celebración también encontramos ciertos problemas. Se sabe que la romería de 1954 se celebro el domingo de resurrección y que la del año 2004 se celebro el día 8 de agosto. De esta forma aparecen más dudas de por qué se celebra esta romería y cuando. Habrá que esperar otros 50 años para saberlo exactamente.

Advertencias para los forasteros.

Una vez expuestas todas las fiestas del pueblo hablar también de algunas costumbres relacionadas con las mismas.

La primera, y la más destacada, es la famosa tradición de tirar a la gente al pilón, peor tranquilos que esto no se lo hacen a cualquiera. La tradición dice que los mozos de otros pueblos que llegan a Madrigal del monte para ligar con alguna moza del pueblo y lo consiguen van directos al pilón. La única forma de librarse es “chantajeando” a los mozos pagándoles una ronda en el bar o invitarles a cenar.

La razón de que se tire a los mozos de fuera del pueblo al pilón viene por la idea de que, al llevarse a una moza del pueblo, le está quitando la mujer a alguno de los mozos del pueblo. De esta forma se le tiene que hacer pagar por el “robo” de la mujer.

Además de esto también puede suceder que los mozos acaben tirándote piedras. Esto pasa cuando un mozo siente celos porque la moza que le gusta acaba saliendo con otro mozo que no es él. Entonces llama a los amigos y les manda a tirar piedras a la moza en señal de queja.

Aunque esto suene muy salvaje hay que decir que no lo es. Las piedras que se arrojan suelen ser cantos rodados y no se tiran directamente a hacer daño, como si fuera una lapidación, sino que se tiran en señal de protesta.

Llegados a este punto le toca al lector decidir si acude o no a visitar este hermoso pueblo de la comarca de Arlanza.

La vuelta de las golondrinas

El éxodo rural ha sido para muchos pueblos un proceso de decaimiento y en algunos casos de desaparición de los mismos. En el caso de Madrigal del monte este éxodo se hizo notable entre la época de los 70 y los 80 en que la población bajo de 400 habitantes a 215 en solo once años. Este hecho ha sido desfavorable para el pueblo, que ha visto como la población envejecía de una manera alarmante.

La gran despoblación de muchos de los pueblos de la zona se debe principalmente a la salida de los jóvenes del pueblo a la ciudad para buscar un trabajo que les reporte más beneficios que la agricultura, la cual se encontraba en decadencia. Este éxodo de los jóvenes del pueblo a la ciudad, hizo que muchos de los organismos que poseía el pueblo fueran desapareciendo.

En primer lugar, los hornos. Sobre los años 20 existían en el pueblo varios hornos donde la gente se podía acercar para hacer su propio pan. Esos hornos desaparecieron con los años y al final dos panaderos fueron los encargados de distribuir las barras de pan recién hechas a la gente del pueblo. En la actualidad solo queda un panadero que abastece al pueblo y que incluso trae pan a la ciudad. Las pocas personas que quedan en el pueblo no le reportan suficientes beneficios por lo que tiene que salir a vender su producto a otras zonas.

Otro ejemplo es la escuela. En un principio se trataba de una escuela mixta donde todos los niños estudiaban juntos. Posteriormente, en los años 50 se creó un nuevo edificio para las escuelas, lo que dividió a las chicas de los chicos. En estas clases había un total de cuarenta niñas y treinta niños que hacían un total de setenta niños en el pueblo. Actualmente el edificio de las nuevas escuelas se usa como bar del pueblo y pequeño centro cívico. Ahora los ancianos que una vez estudiaron allí se reúnen para jugar a las cartas y tomar un café.

Los problemas demográficos del pueblo fueron empeorando con los años llegando, en 1996 a tener un total de 191 vecinos empadronados en Madrigal del monte. La suerte fue que para el censo de 2001 esto empezó a cambiar y para el 2004 el número de empadronados en el pueblo subió a 209.

Esta subida se debe principalmente a dos razones. En primer lugar los jóvenes que se fueron del pueblo en busca de trabajo vuelven a pasar sus días de jubilados al pueblo donde nacieron. Eso se nota sobre todo en el gran número de casas restauradas que ha ido creciendo estos últimos años. Los antiguos jóvenes del pueblo vuelven a él para descansar del bullicio de la ciudad.

La otra razón por la que el pueblo está creciendo demográficamente es la llegada de inmigrantes que han ayudado a la no extinción de muchos pueblos de España. Estos inmigrantes llegaron al pueblo hace varios años y son los encargados de llevar el bar que ahora se sitúa en la antigua escuela. Ellos han traído algo de juventud al pueblo, que se alegra de volver a ver por sus calles de nuevo a niños correteando felices. Gracias a ellos el pueblo vuelve a ser, en gran parte, como era antes.

El amor no es lo que era...


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